Qué bello es vivir
(si se vive bien)

Cuando pasa el verano, a uno le queda una sensación de vacío (lo que ahora llaman los psicólogos “síndrome postvacacional”) y seguramente de frustración. Frustración por no haber vivido la maravillosa historia del joven protagonista del spot de Estrella Damm que llega a Formentera y disfruta de los encantos de la isla con sus dos acompañantes espontáneas: una morena y una rubia no menos encantadoras y hospitalarias. Una campaña que representa el hedonismo en estado puro. La canción Summercat,  del grupo sueco Billie the vision & the dancers,   contribuye notablemente a lograr la deseabilidad de su suerte, sin olvidar las continuas referencias a la película Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001) como me hizo ver Ramiro Seva, un observador ehratoso de primera.

También podemos sentirnos frustrados por no haber logrado una piel tan refulgente y un pelo tan sedoso como los de la dolorosamente bella Doutzen Kroes que  nos propone las ventajas de diferentes productos de L’Orèal o frustrados por no tener el físico, en blanco y negro, del inalcanzable (excepto para Chanel y Kylie Minogue) Andrés Velencoso.

Y así va pasando el verano, hasta que llega la vuelta al cole y el aluvión de fascículos y coleccionables. Estas campañas publicitarias, que viajan en sentido inverso a las golondrinas, hacen que volvamos a pensar en los pantalones largos, en las tardes oscuras, en las responsabilidades y en que la vida nos robó otro verano. Siempre nos quedará el consuelo  de que, como en la película Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946), aparezca puntual por navidad nuestro ángel de la guarda.

Autor:
Chubea
Captura:
Chubea (con ayuda de Ramiro)
::Anunciante:
Estrella Damm, LÒreal, Chanel.
::Fecha de publicación:
15/09/2009