Nombres impropios

Uno de los tipos de denominaciones comerciales más explotadas (especialmente en el pasado) es el de las patronímicas. Son, como su nombre indica, las que se llaman como su jefe o patrón. Pero no vamos a hablar de ellas, vamos a hablar de otras que pueden confundirse con ellas, para bien o para mal.


Se trata de nombres de empresas que suenan a famosos pero que tienen que ver con ellos poco más que su parecido fonético, generalmente mezclado con algún término descriptivo. Dos buenos ejemplos los casos de Catering Hepburn y Marlon Branding. Nombres que a menudo hacen gracia (no puedo ocultar la simpatía que me despiertan) pero que, pese a ello, han aparecido entre los "Nombres desafortunados" del popular blog Microsiervos. Lo cierto es que, por graciosos que sean, antes de invertir mi dinero en una empresa con un nombre así, me gustaría saber hasta qué punto pueden afectar a la confianza del público objetivo.

También hay nombres que, con ligeras variaciones y sin caracter descriptivo, parecen aún más patronímicos. La peluquería alicantina Gilbert ′O Gil tiene uno de esos.


Suena muy parecido al nombre del popular músico brasileño Gilberto Gil, que por otra parte no debe ser tan popular cuando a muchos de mis amigos ese nombre sólo les suena a peluquero. En cualquier caso, me temo que aunque no sepan de qué, a la mayoría le suena el nombre y supongo que es eso lo que buscaba el Gilberto (dios sabrá si se apellida ′O Gill) que ha dado nombre al establecimiento.
A pesar del éxito denominativo de este último, si quieres modificar un nombre famoso para tu negocio, te recomiendo que lo hagas mezclándolo con tu actividad. Te permitirá posibilidades tan creativas como llamarlo "Bar Simpson"... ¿O ése ya será de la competencia?

Autor:
Ramiro Seva
Captura:
Fer/Wicho de Microsiervos, amidrine/Wicho de Microsiervos y Ramiro Seva
::Fecha de publicación:
13/10/2009