Puñetazos y patadas

A los grafistas nos invade cierta congoja cuando vemos una valla abandonada. Puede que no a todos, vale, pero sí a los que más o menos tenemos conciencia de lo que somos y del exponente que es para nosotros ese soporte. La valla es el lugar donde mejor se sacia ese exhibicionista que tenemos dentro todos los que alguna vez hemos creado algo para que, en dos dimensiones, atraiga miradas. Es el sitio donde, ese puñetazo en el ojo que decía Santiago Pol que debe ser el cartel, produce un hematoma más profundo, grabándose mejor en la memoria del espectador.

No son buenos tiempos para estos lienzos de 3x8m. El primer informe ¡2p de Arce Media del 2010 sobre inversión publicitaria hablaba de una bajada del 5,4% respecto a los ya maltrechos datos del 2009 y no preveía nada bueno para el resto del año. No es un descalabro tan terrible como para ir pensando en epitafios para las vallas, pero lo cierto es que el penoso panorama de verlas luciendo jirones de pliegos cada vez es más común.

Pero si de algo podemos estar seguros es de que los creativos no se van a quedar de brazos cruzados ante el decaimiento de la publicidad exterior. Imaginación y energía no falta... por la cuenta que nos toca. Un buen ejemplo de ello ha sido el de de CBS Outdoor en España, que con su campaña de Vende-t ha puesto un buen montón de vallas a disposición de parados que tuvieran buenas ideas para buscar trabajo utilizando tan preciado soporte. Es cierto que la iniciativa me ha cautivado y que me quedo con las ganas de dedicarle más líneas, pero igualmente cierto es que ya le he dedicado unas cuantas y, para evitar repetirme, convidaré a quien le interese a que se informe mejor de esta acción a través de otros medios.


Otro ejemplo de iniciativa interesante lo podemos encontrar si nos vamos un poco más lejos, en concreto hasta Israel. Allí lo que se les ha ocurrido ha sido un poco más transgresor con el soporte y, el resultado ha sido convertirlo en una casa, o en un plató de televisión, o como quiera que pueda llamarse al escenario de un reality. Ni cortos ni perezosos han contratado al ganador de su edición de "Supervivientes" y al de "Gran Hermano" y los han enfrentado dentro de una gran valla para promocionar "Páginas Amarillas". Evidentemente, el despliegue de medios no acaba en la ocupación de una valla y su correspondiente adaptación para convertirla en habitable y televisable. Seis cámaras y tres canales de televisión online se han encargado de retransmitir la jugada y, para hilar de manera más fina la adecuación de la acción con el producto, los participantes tenían que competir en pruebas que se desarrollaban usando distintas versiones de Páginas Amarillas, como la de su web, la de su aplicación para Smart-phones, Facebook, Twitter, etc.

En fin, ha sido toda una demostración de que queda muchísimo por inventar. Sin embargo, en este caso concreto toca plantearse si lo de que se haya producido en una valla es algo coyuntural porque es simplemente el contenedor que alberga una nueva vuelta de tuerca al panorama de los reality shows. Y en este terreno sí que podemos vaticinar muchas y delirantes versiones que den nueva vida a viejos escenarios. Por ejemplo, hasta que no veamos un programa en el que la convivencia se desarrolle en un armario o en un ataud, quedan infinidad de posibilidades espaciales. Eso sin contar con todo el juego que puede dar la confrontación entre distintos roles de sus protagonistas, que también puede dar muchísimas vueltas hasta que veamos cómo se llevan en uno de esos escenarios un skin y un negro.

No es propio de la jurisdicción roedora juzgar a la audiencia, ni a un género como el de la telerrealidad. Que cada cual consuma las drogas que quiera o pueda, pero si he empezado estas líneas con loas hacia los puñetazos que pueden propinar las vallas, no puedo evitar hacer referencia a las patadas que me dan los realities, aunque nos descubran que lo bueno y lo malo, siempre pueden dar más de sí.

Autor:
Ramiro Seva
::Fecha de publicación:
20/12/2010